¿Existe la dislexia?

Hemos empezado a colaborar con la revista KAIERA para divulgar evidencias e investigación científicas sobre la dislexia.

El artículo fue publicado el 20 de diciembre de 2018, y este es el texto en castellano

¿EXISTE LA DISLEXIA?

Para responder a esta provocadora pregunta, el investigador de la Universidad de Oxford, UK, John F. Stein hace una revisión de más de 60 investigaciones científicas sobre la dislexia.

El autor sostiene que la teoría fonológica sobre la dislexia únicamente describe las dificultades experimentadas durante la lectura, al dividir los sonidos de las palabras en sus fonemas constituyentes para que estos coincidan con los símbolos escritos.

Por ello, afirma que esta teoría dificulta el poder discriminar la dislexia de otros déficits lectores de origen social, bien provengan estos de la falta de soporte familiar o de carencias en el aprendizaje.

En consecuencia, busca una teoría que explique los mecanismos fisiológicos que causan esas dificultades fonológicas, porque probablemente esos mecanismos sean los que permitan distinguir a las personas con dislexia de otras con dificultades lectoras de origen social.

 

En primer lugar, Stein revisa las teorías neurológicas, reforzadas con las imágenes del cerebro tomadas con resonancia magnética, que muestran claras diferencias en la actividad cerebral cortical en las personas con dificultades lectoras.

También reseña los recientes avances en genética, donde nueve genes han sido claramente asociados con la dislexia.

Pero en ningún caso, sostiene, estas puedan tomarse como la causa de la dislexia, aunque contribuyan a padecerla.

 

En segundo lugar, se centra en el sistema de procesamiento temporal rápido, dado que la habilidad para rastrear el orden de los sonidos en una palabra, rápida y exactamente, es crucial para formarse una fidedigna representación de su forma fonética en la memoria.

Y existe evidencia de que el fracaso al adquirir las habilidades para secuenciar adecuadamente el orden de los sonidos en la lengua hablada y el orden de las letras en la escrita, que caracteriza la dislexia, subyace a muchos de sus problemas de lectura.

Asimismo, está generalmente aceptado que el procesamiento temporal auditivo y visual es más lento en los niños con dislexia.

 

Unido a ello, la teoría magnocelular de la dislexia propone que la causa principal del pobre procesamiento temporal y las deficiencias en secuenciación en la dislexia, es el dañado desarrollo de las células nerviosas magnocelulares a lo largo de todo el cerebro, las cuales forman un sistema coherente especializado en los procedimientos temporales.

Hay suficiente evidencia de que este sistema magnocelular visual y auditivo no se desarrolla adecuadamente en la dislexia, y que sus células tienen menor tamaño, tanto en la retina como en la LGN (lateral geniculate nucleus, que transmite el imput visual al cortex visual).

 

En definitiva, para discriminar la verdadera dislexia de otros fallos de lectura, el autor propone evaluar los bajos niveles funcionales magnocelulares.

Perfeccionar tanto los test simples sobre la sensibilidad del movimiento visual, como los test de discriminación auditiva, y sus futuras versiones electrofisiológicas, deberían permitir discriminar de forma fiable la dislexia de otros fallos en la lectura, y establecer de una vez por todas que la dislexia existe.

Autora: Miren Urquijo

[1]              John F. Stein.

University of Oxford, UK

Language, Cognition and Neuroscience 2018

VOL 33, NO.3, 313-320

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